miércoles, 29 de mayo de 2013

COMO EL MAR



Soy la lucha, luché fuerte...
como el mar.
Soy la espuma, formé mundos de espuma...
como el mar;
soy paz y tempestad...
como el mar;
me hirieron los hombres...
como al mar;
...y porque visité mil mundos sin viajar
y llegué tan lejos como el mar...
yo soy el mar.
La amé con tanta fuerza como el mar.
Luché en grandes tempestades,
sobreviví a la muerte,
me superé a mí mismo...
como las olas del mar;
a veces soy la violencia,
a veces soy la paz,
puedo romper las rocas con mi grito,
como las olas del mar.
En mí vive la vida,
y porque creo en mí mismo...
yo soy el mar.






LA TESIS DE LOS SUEÑOS


Soy un soñador
y juro que lo soñado es verdad.
A veces sueño que sueño,
y cuando creo despertar,
busco un momento en mi pasado,
Y esos sueños que se borran
dejan un hueco vacío;
la nada no es realidad.
Todo lo que vivo es sueño
y cuando no sueño no vivo
(y si no soñase no viviese),
pues no conozco ese sueño
que no se puede soñar;
¿acaso existe la vida
sin percibir, sentir, pensar,
un mundo que todos sueñan
con sueños todos distintos,
y sólo uno es verdad?
O, ¿la realidad es la ecléctica promiscuidad
entre mil sueños estancos
y los demás sueños
no son, no existen, no hay?
¿Sólo soñamos un sueño,
y al pronto vagamos, sin saber lo que soñamos,
por un oscuro vacío
hasta soñar la realidad?
Soy un soñador y juro
que lo soñado es verdad;
si toda mi vida es sueño,
y toda mi vida es nada,
¿dónde está mi realidad?
Soy un soñador y juro
que lo soñado es verdad.





MI NIÑO

Mi niño nació con los ojos abiertos,
mi niño luchó siempre por la verdad,
nunca se dio por vencido,
vivió siempre lleno de ilusiones,
y comprendió desde el primer momento,
con los ojos llenos de lágrimas,
el porqué de los errores de los mayores.
Y vertiendo sangre y sudor,
escupiendo a cada rato el pegajoso polvo del camino,
triste y frustrado, siguiendo la senda caduca
de todos los que vivimos,
cambiando odio por amor,
triste y cabizbajo, triste y escupido,
abandonó este mundo de incomprensión,
marchándose con el alma rota,
por el mismo lugar por el que había venido.
¡Y pensar que mi niño soñaba cambiar el mundo!:
destruir las mentiras, acabar con el odio;
conseguir el amor, terminar con la envidia;
compartir la alegría, derrotar el temor;
conseguir que todos fuéramos felices
con la felicidad de los demás...
¡Ay, los sueños de mi niño!
Pero el tiempo pasó,
la impotencia y el tedio,
el odio y el horror,
derrotaron a mi niño;
y una nube muy alta,
llena de amor, de ilusiones,
de quimeras y sueños,
hasta el suelo cayó,
derramando en el golpe
llanto y frustración.
¡Pero no lo cambiasteis!;
se marchó diferente,
con la frente muy alta,
sin haberlo engañado,
¡incólume, sin mancha!.
¡Qué orgulloso estoy de mi niño!
y si mi niño volviera
a salir algún día del jardín del olvido,
si su alma supiera que aún estoy vivo,
para no defraudarle volvería a luchar;
aunque llanto y lágrimas me costase,
porque él se lo merece todo,
todo lo haría otra vez por mi niño,
por mi niño,
¡por el niño que yo he sido!





¡TE QUIERO!

Tanto tiempo soñando,
tanta soledad, tanto silencio,
tanta nada sublimada
y tanto vacío lleno:
de quimeras y de lágrimas,
de suspiros y deseos;
tanto anhelo ya olvidado,
sonámbulo en noches de viento;
viento de amor huérfano,
orfandad de un corazón,
que bebiéndose sus lágrimas
ha comido de su cuerpo,
desgarrando sus entrañas
en busca de amor de fuego;
sin que nadie me escuchase
en noches de insomnio y miedo,
callé gemidos de sangre
tapándolos con mi aliento,
reteniéndolos con gélida saliva ardiendo,
para que nadie oyese
los gritos sostenidos en mi pecho,
con las heridas restañadas
por un sueño y otro sueño;
anhelos ya olvidados,
yo sé que aún vagan dentro;
llénalos con tu amor,
empreña de él el viento,
sacia mi hambre con tu aliento,
cúrame las heridas,
escucha mis sentimientos,
haz que duerma soñando
cada noche satisfecho
de haber podido colmar
el más fuerte de mis anhelos,
la más sentida de mis utopías,
el más bello de mis sueños;
te daré todo mi amor,
sólo eso, y no sé cuánto,
dónde llega mi mirada
no alcanzo a conocerlo;
entra dentro de mí y juega
con un niño eterno,
a tu lado soy un niño
que alcanza con la mano el cielo.
Volaremos por encima
de quién no nos dio alas,
porque sabía que nos conoceríamos
y entonces sintió celos;
dame tu amor si puedes,
el mío ya no puedo recogerlo de tu pecho,
ámame como yo te amo
o dame la muerte a tiempo;
de ti lo quiero todo,
muerto de amor no vivo,
prefiero perenne silencio.
Olga, desdichadas y paupérrimas palabras
para decirte lo que con ellas no puedo.
¡Olga, como nunca quise a nadie,
a ti te quiero!
¡Te quiero!





VERSOS DE OLGA

Tantos versos para nada,
sino desahogar mis penas;
versos de nadie llenos de tanta nada,
para nadie, sin nadie que los oyera.
Tanta ambición de llenar una página en blanco
de belleza y hermosura,
para entregársela a alguien
que comprendiese la pretendida hondura
de palabras anónimas, tan pobres y desdichadas,
lastimadas, ofendidas por la pluma
de un pobre vagabundo
del mundo de las ideas;
sólo fueron papeles arrugados en un cajón,
y en mi mente el eco perdido y difuso
de los llantos en silencio
de un pobre niño, pobre en todo,
rico en nada, más que en ensueños y quimeras,
que le quiso dar al mundo y a ella (otra quimera),
todo el amor, sangre, venasy la carne destrozada
de un corazón cualquiera.
Con más deseo que nunca
quise construir belleza
para dársela a la niña
que cada segundo camina conmigo,
surgiendo de mi pechoy bañando todo mi cuerpo
de frenética obsesión
en cada apurado latido
de un corazón, que más que lleno,
amenaza a estallar con el peso
del recuerdo continuo de la última sonrisa
y el anhelo del próximo encuentro.
En fin,
ya ves, no hice nada;
es mi nada,
son tus versos;
dales ternura y vida,
vida con la ternura,
con tu ternura mi vida,
para que pueda seguir viviendo y queriéndote,
niña amada, niña mía.





ME ESCRIBIRÁS VERSOS

Algún día, niña, te escribiré versos
que tu rubricarás con un beso
y estallará en mis labios,
apagando con el celo
con que se cierran los ojos
de un niño que se va durmiendo,
vibrando con la misma cadencia
con que anuncia una campana
el final de mil tormentos,
dentro de mis venas,
hasta adormecer mis dedos,
apagando llama a llama
todos mis desalientos.
Algún día te contaré mil historias
por boca del Nazareno,
y como cadenas de oro
anudarán dos vidas
y atarán dos cuerpos,
y serán sobre tus sienes corona,
sobre mi papel tus versos;
me prestará sus palabras
para encerrar un amor de un hombre
al que las palabras de un hombre
le harían mil desprecios:
el amor que te profeso.
Algún día te escribiré versos
para que tú los escuches
de mis labios ardiendo,
y me mirarás como sueño,
acariciando mi cara
y limpiando de mis ojos
las lágrimas que brillan
tantas noches de silencio.
Algún día, niña, me escribirás versos,
bebiendo de mi mirada
las palabras que en ti quiero;
algún día nuestras manos,
aferradas a la misma pluma,
temblorosas y latiendo,
querrán escribir versos,
y se abrirán soltando
el bastón de tantos ciegos,
para abrazarnos más fuerte
y ayudar nuestras miradas,
manos, bocas, sexo, aliento,
a sentirse más cerca...
más cerca de nuestro cielo.




TE QUIERO PÁLIDA
(Hecha por encargo a una joven acomplejada por su palidez)

Quiero pálida tu frente,
te quiero lívida como un muerto,
rojo sólo el blanco de tus ojos,
rojo sólo tu espíritu,
rojo tu corazón;
rojos tus labios de niña,
ardientes entre tu piel blanca y fría,
quiero algo que me diga
que seré tu último amor.
Enrojecidas tus entrañas,
cálido aliento surgiendo
de tu llama de pasión,
al contacto de tus labios,
un gemido de tu alma,
una noche de silencio,
que empuje con fuerza el aire
y lo cambie en loco viento
que nos envuelva a los dos.
Frenesí lánguido en tu mirada,
mudo el grito de tu voz,
sin fuerza tus brazos rendidos
a la fuerza de mi emoción.
Me gustas niña porque eres pálida,
porque tienes la tez de hembra,
pupilas de adolescente entre tu iris verde,
y el cuerpo de mujer;
pálidos cabellos de oro
enredados entre mis manos,
ceñido tu vientre a mi cuerpo,
quiero morir dándote la muerte
que calme toda mi hambre,
que sacie toda tu sed.
Sentarme mudo al alba
y ver tu cuerpo sin vida
después de hacerte feliz,
de apagar para siempre
la ternura de tu voz.
Para siempre tu tez pálida,
para siempre lívida tu piel blanca,
besar por último los labios fríos
entre la sonrisa de éxtasis reflejada
en tu rostro, tatuada en tu corazón;
dejando caer mi cuerpo sin vida
sobre tu cuerpo de ángel,
abrazado a ti para siempre,
es anhelo de mi pasión;
después de amarte
no quiero vivir un recuerdo despiadado,
un anhelo ya para siempre eterno,
una frenética obsesión;
quiero morir feliz,
niña de mis ojos,
que desde hace tanto tiempo
caminas dentro de mi cuerpo,
naciendo muda de mi aliento,
dándole fuerza a mi voz;
no seas más mi latido,
sé mi paz para siempre
después de darme tu amor.




A GLORIA. EN MIS VERSOS HAY UNA NIÑA

En mis sueños hay una niña...
una niña que me llama...
se muere todas las noches
cuando se levanta el alba.
En mis sueños hay una niña...
una niña que me llama.
Yo sé que ya es mujer;
algún día la puedo ver,
sin que ella mire mis ojos,
sin que ella vea mi cara.
De día veo su cuerpo;
ella es muda y no me habla,
de noche cuando me acuesto
siempre me despierta su alma.
Son dos ojos negros
en una carita lánguida,
me miran cuando me duermo
y yo los miro despierto,
cuando están lejos,
y ya no puedo alcanzarla.
Quisiera poder fundir cada día
y cada noche con el fuego
que me abrasa,
palpar la luz de sus ojos
con la luz de mi mirada
y apartarla con ternuraacariciando su cara.
Nunca más vivir sin ella,
no más silencio, más distancia,
alumbrar con mi inquietud
la palidez de su cara,
amarla cuerpo a cuerpo,
borrar esa lontananza
de unos versos sin esperanza.
En mis sueños hay una niña...
una niña que me llama.
En mis versos hay una niña…




CADA LOCO CON SU TEMA

¿Vale la pena lamentar?
No, la verdad.
¿Vale la pena mentirse?
No, la verdad.
¿Sirve de algo soñar?
Quizá, quizá.
¿Vale la pena apartarse de la realidad?
No, no valdrá.
¿Puede servir de algo enfrentarse a ella?
No, no valdrá la pena.
¿Y contarse cuentos de hadas...?
No te valdrá de nada.
¿Jugar con las palabras?
Sabes que sí, pero no a ti.
Entonces… ¿qué estás haciendo?
Ya ves, matando el tiempo.
¡Pero vamos hombre!,
¿puede servir de algo ser poeta?
Sí, de un infierno hago belleza.



FRENESÍ

Una historia más, mil batallas más,
una ilusión más, y al final ...
dos ilusiones menos.
Tiempos y momentos, espacios vacíos,
cuerpos impotentes, guerra de mil fantasmas,
ilusiones apagadas, sombras que se cruzan,
pasiones encontradas, mentiras que triunfan,
reflejo de las sombras
de la civilización de los espejos.
Mares apagados, puertas en el viento,
escaleras que zozobran, sensación de avanzar
cuando es otro tren el que está en movimiento.
Sueños y más sueños,
y un cuerpo solo hundido en el cemento.






miércoles, 25 de abril de 2012

PAN DE TU CUERPO Y DE MI ALMA.

Acéptame morir en ti, y confundirme en ti

mientras satisfaces tus necesidades más vitales.
Mata mi pasión de brasas encendidas,
asesina mi dolor y mi angustia,
come de mi cuerpo y de mi vida,
ahoga en la nada y transmuta en ti mi dolor,
mi obsesión, mi desesperanza, mi caos y mi furia.
Absorbe y bebe mi desesperación tan horrible,
angelical y demoníaca,
poséeme en mi totalidad y tu totalidad,
transmutando el frenesí tan infinito
que me hace vivir en este estado
la intensidad de todas las infinitas vidas.
Consuma mi deseo de ser mi amante hembra mantis religiosa,
y conviérteme en el sosiego de tu ser
después de comer, amar y desear y copular,
y luego olvídame sosegada y satisfecha
cambiándome en el olvido de la nada;
tú, diosa bruja omnipotente reina y ama de mi yo,
mira con deseo tu esclavo, tu devoto,
tu comida, tu sirviente, tu lacayo, tu presa entregada,
tu súbdito, tu beato en la catedral de la experiencia
más terrible, placentera y definitiva de la historia
pasada, presente, futura e infinita
del Sámsara de todos los universos.
Regálate todos los orgasmos de todo tu cuerpo y de toda tu alma
abrazándome para vivir tu más inefable dicha
matando mi yo que grita
que me aceptes como ofrenda total
de todo mi existir para tu haber,
y entrégame inconscientemente y sin saberlo
mi nada absoluta y la negación absoluta de mi ser.



DEL DIOS DE LOS ATEOS, DEL SÁMSARA, DEL BAJO ASTRAL Y DE LOS INFRAMUNDOS.

Mi dolor no tiene dolor,
no tiene padre, no tiene madre,
no tiene hermanos mayores, no tiene novia,
está huérfano y solo, y podrido de doler.
Sé que tendrá hijos: hijos monstruosos y descastados,
crueles, horribles y asesinos,
sin piedad ni misericordia;
y él, que no sabe nada ni nada más,
ni porqués (un ser sin comprensión,
sin inteligencia y sin vida
y único y solo en una nada fría,
sólo posee todo el miedo, la angustia y la desesperanza),
siente que es un macho con partenogénesis.
Sin embargo su vientre, sin células femeninas,
sin madre, sin útero, sin pelvis de mujer,
cosido y cerrado y sin vagina,
reventará de dolor,
y en su sudor, bañando el cielo de dolores,
resbalarán hijos machos huérfanos y ensangrentados
reventando su vientre y su cráneo
y mancharán la nada
como un monstruoso vómito en porciones
que crearán el universo, sin compasión e incomprensivas,
que sólo él comprende;
y tendrán infinitos hijos del Dolor
que serán todo vuestro dolor y sufrimiento
y crearán el universo.
Y lo culparán de todo,
y tampoco lo comprenderán ni conocerán,
y no le permitirán ni descansar ni llorar,
y serán ateos, y no tendrán fin,
le darán lanzazos como explosiones infinitas
de infinitas agujas clávandose en su cerebro
y preñando sin cesar su vientre.
Él es el Dios padre e hijo omnipotente del dolor
y de todos los dolores,
y sentirá constante dolor por todos vosotros
y nunca será querido, y siempre será repudiado,
recibiendo infinitos allaridos
que no lo comprenden y rompen sus tímpanos.
Ese Dios soy yo, El Yo Soy, mi Yo Soy, el Yo Soy de esta dimensión,
del Bajo Astral y los Inframundos,
el Porqué de la poesía,
el porqué de todo,
el porqué sin porqués,
Yo, Dios Padre omnipotente del dolor, maldecido y solo.
Esta poesía no tiene registro de propiedad intelectual,
ni fecha de caducidad,
ni puede plagiarse;
difundidla corriendo a pie entre sudores
y decidle la verdad de este Dios
a todos los seres del Sámsara,
a todos sus hijos,
y pintad lágrimas en el rostro de Van Gogh,
de Baudelaire, de León Felipe,
de Miguel Hernández , de Pessoa,
¡oh, vosotros mis niños preferidos...!
¡No sé porqué!,
tal vez los únicos que me amais.









domingo, 25 de julio de 2010





SIN PRINCIPIO NI FIN. POLVO ENAMORADO.


Tantos besos que me encendieron;
me encendieron las pupilas, los labios,
la médula acogedora del centro de mi cuerpo,
como cueva vacía,
hambrienta de pasión de fuego eterno e imperecedero
que me durmiese como licor de borracho
en la eterna noche de ensueño sicodélico sin fin:
pasaporte de la muerte
a un presente quieto de llamas que me consumiesen,
dejando como hijos, ceniza de átomos enamorada,
para fecundar la tierra y el universo
al soplido del viento caprichoso,
para procrear, matando el mal,
un universo de universos
como mi niño soñó con poder soñar y concebir.
Tantas manos en mi espalda
recogiéndome en su seno,
como madre a ser recién parido.
Tantos surcos en mi pelo de dedos como arados,
sembrando mis sesos,
ávidos de hacer nacer
el paraíso elegido por el dios de todos los dioses,
para mí y para mi primer amor.
Tanto aliento preñado de alcohol
empapando mis mejillas,
para encender en la llama de mi boca
las chispas de dos lenguas como rocas iniciales,
un voluptuoso volcán
que nunca consumiese su lava,
siendo grito sostenido del infierno
de VIBRACIONES TOTALES Y PERENNES.




AYER ENCONTRÉ EL UNICORNIO DE SILVIO.




Ayer en el cielo encontré
un unicornio azul
con su cuerno de añil.
Estaba sentado en su camita
y tenía en la mano un ramo de flores.
Me dijo que en el cielo
los ángeles tenían juguetes vivos
y que Silvio siempre dormía abrazado a él;
que lo perdió, porque lleno de nostalgia,
se marchó en un viaje a la niñez
para decirle a su madre Lealtad
que siempre continúa pensando en ella
y jamás su corazón la había soltado de la mano.
Me contó que solo hablaba
Cantando canciones con la TERNURA,
“un poco con amor, un poco con verdad”,
porque era un ángel
cuya misión es hacer regalos
de amor y sinceridad
en la cajita de la sensualidad y la belleza,
sin importarle nunca
el dinero que costase…
“cien mil… un millón… “
Que en el cielo
no se compraba ni vendía nada,
y todo se compartía
ayudando unos a otros;
porque Dios,
aunque era un poco mandón,
siempre hacía lo mejor para todos;
no hacía ninguna diferencia entre unos y otros,
y le pedía “a cada uno según su capacidad”,
y le daba “según sus necesidades”.
A los ángeles que solo sabían hacer poesía
les regalaba instrumentos musicales,
y sólo les pedía aprender a tocarlos
hasta que hacían canciones
tan bonitas como las de Silvio;
entonces venían a la tierra
para decirnos la verdad
cantando,
como el ángel Milanés,
que en el cielo dormía abrazado
a una muñequita llamada Yolanda,
y en la tierra pronunciaba
“eternamente su nombre”.
Luego se despidió diciéndome
que le pidiese a Silvio
“un millón” de bendiciones;
y cantando, “se fue…”
(¡“Ojalá” encuentre
todos los unicornios azules…!)
AUTORRETRATO DE UN MOMENTO.

Demonio melancólico,
con vocación febril de místico asceta.
Nostálgico de lo hermoso del pasado,
de huellas vívidas felices
grabadas en el alma
buscadora de frenética
liberación divina eterna.
Enamorado de Cervantes,
por ser padre de su aventajado hermano,
el bueno, Alonso Quijano.
Amante celoso y con envidia
de las entrañas de las leyendas de Bécquer,
por tan sublimes, más reales y codiciadas
que su propia vida.
Tan soñador, viviendo en sueños,
y sin vivir los despertares
de la mañana, de la noche y del mediodía,
adolescencia y juventud,
poniendo al término de cada ciclo
querer cambiar frenesí
por sosiego infinito
con hachazos suicidas.
Devorador de porqués y perfecciones,
iluso alumno compulsivo de la escatología.
Bohemio por no disponer de tiempo ni de oídos
para las órdenes externas
de la maligna disciplina.
Revolucionario, a lanzazos y pedradas
contra el dharma, el Logos, el Arjé,
los sámskaras y el kharma de su vida,
del universo, de todos los universos,
de casi todo lo que vive,
de casi todas las vidas.
devoto de Sainath, enamorado de su maestro supremo
del que desea henchirlo todo
sin medida.


OM SAI RAM
DEBAJO DEL PILAR.


Y tus dudas sobre mi verdad,
sobre el ahora silencio
henchido de gritos,
que alimenta mi alma
de puñaladas de viento ardiendo,
son como el universo vacío,
tal como concebimos el espacio sin términos,
desnudo de materia;
sólo penden dos gotas
que van a desaparecer la tierra
y como dos lágrimas que inundan mi ser,
arrastrando en su caída a la nada,
o al fondo del nunca más,
mis ojos ensangrentados y sin vida,
en un adiós que sólo pronunciaste tú.
PARTIENDO.

Converso contigo a solas,
yo le hablo a la esperanza,
doy cuerpo a una ilusión
con dos o tres de tus palabras;
así huyo de mi soledad,
posando en tu mano mi alma,
hoy, uno de esos días grises
en los que te nublan las lágrimas,
cierro los ojos y sueño,
achico el agua salada,
con lo poco que conozco de ti,
dos o tres de tus palabras.
Abro el corazón por cualquiera de sus llagas
posando en tu mano mi alma;
si hay algo, lo suficiente,
para llenar unos momentos
de tu vida
con la misma felicidad
que para mí deseara,
rompe la frialdad,
esa distancia que nos separa,
y enséñame cuánto guardas
desnuda de ropa y barro,
como yo quiero enseñarte,
a corazón desnudo,
mis miserias, mis pobrezas,
ilusiones y entusiasmos,
caliente humo de sangre
que ama y sufre,
uno de esos días grises,
quizás entre otras cosas,
por dos o tres de tus palabras,
que me hacen forjar con miedo
una incierta ilusión amarga,
porque faltan muchas palabras
para que se quiebre o crezca
esa ilusión forjada;
y este niño que te piensa
pueda quemarse bebiendo
de tu alma enamorada,
entregándote mi aliento,
el aliento de tu alma;
con la mirada perdida
en “aquella” puesta de sol:
una de tus palabras;
¿recuerdas... ?,
algo que también tu amas;
como yo amo a cuantos sufren,
porque conocen amor,
y ayer creció esa ilusión
al ver caer una lágrima,
que me hace soñar beberlas todas,
para que nunca sufras a mi lado,
niña mía, dulce Ana.

SOLAMENTE EL AMOR.

Tantas miradas, tantos suspiros,
tantos sexos cómplices,
tantos estallidos de nuestros cuerpos y espíritus;
almas y mentes en frenéticas muertes
hacia el sueño postorgásmico.
Tantas hembras que yo amé
bajo el juramento de amarme.
.... y hoy, después de tantos siglos enamorado
de la mujer y del amor,
después de tantos holas y adioses,
con los surcos en mi piel,
y el cabello helado,
los ojos secos sin miradas ni lágrimas
que permitan ser espejo del pasado
a tanta nostalgia, recuerdos y melancolía,
mientras la nada espera envolver y abrazar
mi cuerpo y mi espíritu,
ensañándose en el último expirar,
aconsejo al niño del vientre de la mujer
que más me amó y me ama,
a esa última generación de mi amor,
del amor hacia mí y de mi ser,
que apure el tiempo exiguo de su vida
en respetar el horizonte de mi mirada,
y volcarse incivilmente en la misma senda,
siendo homenaje, tributo y despojo
hasta el último latido,
del amor, el deseo, los sueños,
el placer y el dolor sucesivos e intermitentes
que genera en algunos,
que nos empeñamos en ser
solamente el amor.

UTOPÍAS

Mas algún día volverá,
y verá sus sueños realizados,
sobrevivirá al tiempo,
continuará en él la esperanza
después de muerto;
podrá vagar por un mundo
de silencio,
mas algún día volverá
y se mecerá en sus sueños
hechos realidad.
Las quimeras de los espíritus puros
no puede destruirlas el tiempo,
perduran en la ilusión
de almas hermanas de las suyas,
y un día muy lejano,
de cielo muy azul,
podrá ver tangible
el mundo hijo de sus sueños.
Podré estar oculto
bajo las aguas de un mar
que desde aquí creemos incierto,
pero la misma ilusión y la rebeldía
que me hicieron sufrir en la vida,
harán que en la muerte
no esté muerto,
y surgirá de las olas mi sonrisa,
que en las noches de tormenta
escucharán mis hermanos
desde el mundo en el que yo
quise vivir.