domingo, 13 de septiembre de 2015

La Tesis de los Sueños, por José Ángel Graña Abad

La Tesis de los Sueños, por José Ángel Graña Abad
LA DESESPERACIÓN ATRIBUIDA A GRAÑA
(EN TRIBUTO A LA DESESPERACIÓN, ATRIBUIDA A  ESPRONCEDA)

Somos excreta de gusanos,
víboras, hienas, Fuentes del mal,
crías descastadas de espíritus demoníacos;
¡El plan divino es un sarcasmo!
Somos lágrimas, heces, angustia,
llanto, nerviosismo, tristeza infinita,
lacayuelos de una Fuente de basura,
rameras borrachas y enjutas
en cuyo vientre viven abortos podridos,
nidos de odio, que se bañan y disfrutan
en pozos negros, aguas fecales oscuras
y opacas de ríos de hiel sin fondo,
somos abortos ensangrentados hijos del mal
y de la ilusión del bien imposible
y escondida en el infinito más imposible y más lejano.
Somos hostias negras,
somos hisopos de lodo y barro;
somos báculos rotos, somos mitras
en la cabezas de hidras esposas de los demonios,
y turbantes negros de payasos tontos
en el circo de los globos de mocos
y de los ascos.
Soy yo, el dual,
el ying infinito y el diminuto y minúsculo yang;
soy el equilibrio reinante
en este universo desequilibrado.
Soy el espejo de la realidad,
me doy miedo y se me erizan los cabellos,
soy la poesía de las flores podridas,
soy el poeta de lo divino con dos cabezas enfrentadas
y de lo humano descabezado.
Soy los sesos del esquizofrénico,
las neuronas de la paranoia
las dentritas del terror,
los trazados eléctricos de un viscoso cerebro
destrazado y destrozado.
Yo me repugno, yo me tengo miedo,
yo me hago daño, soy el último suspiro
silbante y hueco del ahorcado.
Soy un ángel bueno ardiendo en la hoguera,
soy la tea del sentimentalismo y de lo romántico;
soy otro yo tuyo, soy otro de ti,
soy la desesperación del que no ha nacido,
y soy el condenado que renegando
de la vida y la existencia,
visto grilletes en la mazmorra
de la desilusión y el ser infinitamente
todo el tiempo en el tiempo que nace y nace
geométricamente sin el consuelo
del final y del descanso.
Soy la aspiración de la perfección,
soy pues la imperfección, la angustia eterna del ser eterno,
de la bondad limitada y la maldad sin límites,
soy el universo, el caos y la derrota definitiva
del infinitamente herido y desdichado.
Yo soy aquel igual a ti e igual a todo,
que busca lo que no existe, porque existe todo,
excepto la consecución de la aspiración de lo deseado,
y me rompo y me derrumbo
al estrellarme en el eco sordo de mis pasos.
¡No, no me tengas miedo,
sólo soy un poeta, un payaso
en el circo eterno de los que sufren y los fracasos!,
que somos todos cuantos estamos,
y estamos todos, somos el todo,
somos el principio eterno en este fuego
en el que desdichadamente no existe el ocaso.
¡No me tengas miedo, dame la mano,
soy un poeta, soy un payaso,
o no, bendito y maldito lector hermano!


YO NO SOY UN HOMBRE BLANCO DEL NORTE


En cada momento de tu noche y de tu día
están presentes las bombillas,
y se apagan y se encienden
luces azules, rojas y amarillas…
Azules del vasto mar
que aparta el Norte del Sur,
en donde donde sufre, llora y muere
entre guerras, hambre y miseria
tu tribu, tus hermanos, tu familia;
amarillas de la penumbra
de la habitación que compartes,
en donde las babas negras sacrílegas
del hombre blanco muerden y manchan
y profanan tu piel de ébano divina,
y el rojo de tu lengua y tu entrepierna
y el interior de tu vientre
son objetos degradados de la mujer del Sur
para el hombre del Norte
que fuerza y rompe tus sentimientos
y la dignidad de tu raza,
esclava antes y ahora,
después de pagarle al proxeneta
con vuestro propio dinero,
por la posesión, la compañía y el abuso
de tu cuerpo, mientras tu mente
y tu  espíritu recuerdan
en el centro de África la otra miseria y esclavitud
de tu noble familia, robada, escupida,
lacerada, azotada, asesinada, destrozada
por los lobos blancos del Norte,
de pelaje pálido y alma
negra, cobarde y homicida.
En clubes de carretera,
en pisos de puta mierda,
en lugares sórdidos y mataderos
de la dignidad, la libertad, y el sentido de la vida
mueren las lágrimas de mis niñas y hermanas,
de Guinea, de Liberia, Mauritania, Costa de Marfil,
Camerún, Senegal, Sudán, Nigeria…
allí donde el Norte deja caer bombas del cielo,
cuchillos de degüello, ametralladoras, granadas,
tanques, minas , balas,
para robaros vuestra comida,
quitaros la vida, destrozaros el alma
y regalaros esclavitud, hambre, sangre y miseria
en el corazón de África
y en los burdeles de España,
lejos, lejos, muy lejos
de vuestra madre herida,
vuestro padre asesinado,
y vuestros hermanos y hermanas
que mueren de hambre
para llenar los sacos del Norte,
del hombre pálido y demoníaco y cobarde
que os roba, os tortura, os mata de hambre,
os viola
y asesina.