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domingo, 25 de julio de 2010

AYER ENCONTRÉ EL UNICORNIO DE SILVIO.




Ayer en el cielo encontré
un unicornio azul
con su cuerno de añil.
Estaba sentado en su camita
y tenía en la mano un ramo de flores.
Me dijo que en el cielo
los ángeles tenían juguetes vivos
y que Silvio siempre dormía abrazado a él;
que lo perdió, porque lleno de nostalgia,
se marchó en un viaje a la niñez
para decirle a su madre Lealtad
que siempre continúa pensando en ella
y jamás su corazón la había soltado de la mano.
Me contó que solo hablaba
Cantando canciones con la TERNURA,
“un poco con amor, un poco con verdad”,
porque era un ángel
cuya misión es hacer regalos
de amor y sinceridad
en la cajita de la sensualidad y la belleza,
sin importarle nunca
el dinero que costase…
“cien mil… un millón… “
Que en el cielo
no se compraba ni vendía nada,
y todo se compartía
ayudando unos a otros;
porque Dios,
aunque era un poco mandón,
siempre hacía lo mejor para todos;
no hacía ninguna diferencia entre unos y otros,
y le pedía “a cada uno según su capacidad”,
y le daba “según sus necesidades”.
A los ángeles que solo sabían hacer poesía
les regalaba instrumentos musicales,
y sólo les pedía aprender a tocarlos
hasta que hacían canciones
tan bonitas como las de Silvio;
entonces venían a la tierra
para decirnos la verdad
cantando,
como el ángel Milanés,
que en el cielo dormía abrazado
a una muñequita llamada Yolanda,
y en la tierra pronunciaba
“eternamente su nombre”.
Luego se despidió diciéndome
que le pidiese a Silvio
“un millón” de bendiciones;
y cantando, “se fue…”
(¡“Ojalá” encuentre
todos los unicornios azules…!)

INOCENTES.

Lejos de amores perfectos,
por ser platónicos,
vivo el amor contigo cada día
(el amor que soñé vivir un día),
mas no es perfecto,
por no ser platónico;
sobresale como punta de lanza ardiente,
o es caricia de un momento de ternura
real y no soñada
en medio de las ruindades de la vida,
de las circunstancias del infierno
que habitamos,
y a tu lado camino todos los días;
a veces llueve y nos mojamos,
a veces el aire me empuja en la garganta,
soportas mis defectos y pecado,
y al cabo yo recibo tu imperfección
impuesta por imperativo del nacer
en este mundo aciago, basto y raro;
vivir juntos fue nuestra meta,
y juntos padecemos cada día,
que vivir es padecer solo o contigo,
viviendo, soñando, envejeciendo
y luchando a golpes de ciego
contra el mundo que nos construyó
y en menor medida construimos
con besos, llantos, equívocos,
caricias, noticias que recibimos esperanzados
y noticias que nos desgarran cada día.
En un infierno, con dos infiernos
quisimos hacer cielos
de pasión, paz y armonía,
mas todos son conjuros de momentos,
y el resto sufrir la vida deshonesta,
que con voces traidoras y lisonjeras,
nos prometió un paraíso,
entre rediles y jaurías.
Mas ojalá no haya muertes definitivas
que nos separen y nos muestren
el fondo ensangrentado de sus bocas
con sus crueles risas;
espera, y esperemos aquí juntos
navegar por las eternidades
de mundos menos ingratos;
vivir de la mano, con los corazones enzarzados,
las que fueron quimeras del pasado
en la niñez y en la adolescencia
del principio inocente
de nuestras vidas.

sábado, 24 de julio de 2010

SOMBRA DEL ÁNIMO.

Que nadie espere por mañana
para poder ver cambiar la vida;
que fije la mirada en el pasado,
y a través de la senda perdida
podrá contemplar siempre lo mismo;
el camino a sus ojos se mostrará largo y monótono,
su implacable continuidad desmayará su espíritu,
y una sonrisa amarga cubrirá su rostro
al triste ver las diferencias en lo acaecido,
y recordará:
aquel trecho vine andando... por allí he corrido;
y observando lo constante y uniforme de nuestra existencia,
al ver que todo es sombra del ánimo de nuestro espíritu,
podrá dar por pasado lo no venido.
Caminantes de un camino todo igual somos,
nos hacen creer los traspiés y cambios de ritmo
que una senda nueva es la que recorremos,
y esperamos ver mañana la vía ancha y más llana,
esperamos que cambie la vida,
cuando todo lo que cambia es nuestra forma de verla y afrontarla;
mas aquel que fijando la mirada en el pasado
vea la implacable continuidad del camino,
al ver que todo es sombra del ánimo de nuestro espíritu,
una sonrisa amarga cubrirá su rostro...
y triste dará por pasado lo no venido.