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domingo, 25 de julio de 2010

INOCENTES.

Lejos de amores perfectos,
por ser platónicos,
vivo el amor contigo cada día
(el amor que soñé vivir un día),
mas no es perfecto,
por no ser platónico;
sobresale como punta de lanza ardiente,
o es caricia de un momento de ternura
real y no soñada
en medio de las ruindades de la vida,
de las circunstancias del infierno
que habitamos,
y a tu lado camino todos los días;
a veces llueve y nos mojamos,
a veces el aire me empuja en la garganta,
soportas mis defectos y pecado,
y al cabo yo recibo tu imperfección
impuesta por imperativo del nacer
en este mundo aciago, basto y raro;
vivir juntos fue nuestra meta,
y juntos padecemos cada día,
que vivir es padecer solo o contigo,
viviendo, soñando, envejeciendo
y luchando a golpes de ciego
contra el mundo que nos construyó
y en menor medida construimos
con besos, llantos, equívocos,
caricias, noticias que recibimos esperanzados
y noticias que nos desgarran cada día.
En un infierno, con dos infiernos
quisimos hacer cielos
de pasión, paz y armonía,
mas todos son conjuros de momentos,
y el resto sufrir la vida deshonesta,
que con voces traidoras y lisonjeras,
nos prometió un paraíso,
entre rediles y jaurías.
Mas ojalá no haya muertes definitivas
que nos separen y nos muestren
el fondo ensangrentado de sus bocas
con sus crueles risas;
espera, y esperemos aquí juntos
navegar por las eternidades
de mundos menos ingratos;
vivir de la mano, con los corazones enzarzados,
las que fueron quimeras del pasado
en la niñez y en la adolescencia
del principio inocente
de nuestras vidas.

sábado, 24 de julio de 2010

SOMBRA DEL ÁNIMO.

Que nadie espere por mañana
para poder ver cambiar la vida;
que fije la mirada en el pasado,
y a través de la senda perdida
podrá contemplar siempre lo mismo;
el camino a sus ojos se mostrará largo y monótono,
su implacable continuidad desmayará su espíritu,
y una sonrisa amarga cubrirá su rostro
al triste ver las diferencias en lo acaecido,
y recordará:
aquel trecho vine andando... por allí he corrido;
y observando lo constante y uniforme de nuestra existencia,
al ver que todo es sombra del ánimo de nuestro espíritu,
podrá dar por pasado lo no venido.
Caminantes de un camino todo igual somos,
nos hacen creer los traspiés y cambios de ritmo
que una senda nueva es la que recorremos,
y esperamos ver mañana la vía ancha y más llana,
esperamos que cambie la vida,
cuando todo lo que cambia es nuestra forma de verla y afrontarla;
mas aquel que fijando la mirada en el pasado
vea la implacable continuidad del camino,
al ver que todo es sombra del ánimo de nuestro espíritu,
una sonrisa amarga cubrirá su rostro...
y triste dará por pasado lo no venido.